16.11.07

MISA DE FERNANDO

Por estas fechas se cumple el primer aniversario del fallecimiento de nuestro amigo Fernando Márquez, por tal motivo se celebrará mañana sábado una misa en el templo parroquial Santa María de la Granda. La cita es a las 19:30 horas. A continuación os dejamos con un excepcional artículo escrito por el maestro Domingo Cruz León publicado en la revista de la Semana Mayor iliplense...

Ese delicioso insolente

Pronto comenzarán los ensayos de los costaleros por las frías y solitarias noches de los meses crudos de febrero y marzo.

Los capataces abrirán la academia del hermano costalero, como todos los años. Se sucederán noches de trabajo que caerán sobre un ya duro día de trabajo. Noches mágicas en los que soñar que Ella o Él van arriba. Noches en las que se vive más la confraternización de los costaleros, pues no se sienten observados y se dan más al otro. Noches en las que se cubren huecos, noches en las que se hacen presentes Huecos que ya no se pueden cubrir. Noches que tienen la magia de la intimidad ante una música que suena para ellos, de un capataz que sólo los mira a ellos.

Manolo Peña debe estar viviendo unos días que no los quisiera para mí. La gubia, el mazo y la madera por tallar. Cómo ha cambiado la madera en los últimos dos meses, dos meses en los que no ha visto aquel flash, aquella sombra almonteña que recogía, para la historia de la Hermandad el nacimiento de una obra de arte.

No queda tiempo apenas, pero no hay prisas, todo saldrá bien. La experiencia de los años son un valor añadido al trabajo inmenso que realiza nuestro extraordinario tallista. Una gran persona que tiene la humildad de los grandes y un arte natural en sus manos.

Joaquín Gómez Serrano, arquitecto del rostrillo y el manto, mago del pliegue y el alfiler, dominador de lo estético, el vestidor de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores, desplegará su arte para que cuantos la miramos admiremos su belleza y elegancia.

...Y llegará esa semana de la primavera en la que, en Andalucía, se toca el cielo y se vislumbran esas marismas azules...

El Via Crucis con el Santísimo Cristo de la Buena Muerte por el exterior de uno de los recintos amurallados mejor conservados de España. El miércoles Santo con la Virgen de los Dolores y Nuestro Padre Jesús Nazareno reinando sobre las calles de Niebla, el viernes Santo con el silencio y el respeto que levanta a su paso Nuestro Señor Jesucristo en su Santo Entierro.

Todo eso llegará y todo resultará sublime, maravilloso, emocionante. Sin embargo, estoy seguro que a ninguno de ustedes les ha pasado desapercibido una ausencia.

La notaremos en los ensayos de los costaleros, la notará Manolo cuando mire atrás mientras da golpes con el mazo a la gubia, o Joaquín, extrañado porque alguien no lo acompaña con cámara en ristre a vestir la imagen de Nuestra Señora. O cuantos participamos en las Estaciones de Penitencia.

Todos en la Hermandad vamos a notar la ausencia de ese gigante que fue Fernando Manuel Márquez Ramírez, ese delicioso insolente, soplo de inteligencia y frescura. Fue un extraordinario observador de las cosas de su tiempo. Y además le dio tiempo para demostrar que era un hijo, un padre y un esposo ejemplar.

Todos lo recordamos y apreciamos y valoramos cuánto nos dejó.

Fernando fue un extraordinario cronista visual de nuestra Hermandad. Gracias a él tenemos documentos importantísimos como aquellos ensayos desde el local que nos cedió Vicente López. O aquél en el que se detalla cómo Joaquín vistió por primera vez a Nuestra Señora después de su restauración. O el seguimiento de la elaboración del canasto y respiraderos del paso de Nuestro Padre Jesús.

Fernando participaba en nuestra Revista (recuerden el proverbial artículo "Del cedro a la gubia"). Participaba en el concurso de fotografías. Y más de un año, fotografías suyas fueron premiadas.

Era de la Hermandad, era para la Hermandad y así queremos recordarlo. Desde este año su espíritu y su recuerdo nos acompañarán y nos ayudarán para poder seguir adelante. Para seguir siempre adelante, como él. Sabiendo que seguirá captando nuestras imágenes desde aquellas marismas azules donde nos espera.

La Hermandad supo dónde tenía que estar su estandarte cuando Fernando rindió
Domingo Cruz León